Aloe Vera

Es una planta muy fácil de cultivar en casa, ya que casi no requiere cuidados. Cuando se riega, tiene la capacidad de conservar el agua en su interior, formando un gel dentro de las hojas. Gracias a este sistema, puede aguantar mucho tiempo sin necesidad de agua. De hecho, lo ideal es olvidarse de ella y regarla cada una o dos semanas, o incluso menos.

Si te decides a tener una o más plantas de aloe vera en casa, debes de saber que sus propiedades aumentan con el tiempo, así que es aconsejable comprar una planta ya crecida. No conviene que le de el sol directamente, y hay que tener cuidado con las heladas.


El aloe presenta un contenido de agua muy elevado, de casi el 96%, y que nos proporciona numerosos beneficios desde el punto de vista medicinal. Puede aplicarse en la piel, o también consumirse de diversas formas.
El aloe es una planta del género de las suculentas procedente de África. Su nombre proviene de la palabra árabe “alloeh”, que significa amargo.
Cuando necesites hacer uso de ella, corta parte de una hoja. No te preocupes, que la planta no sufre por ello, y se regenerará en poco tiempo. Elige siempre las hojas más bajas, ya que son las más viejas y mejores.
Las porciones recortadas debes abrirlas con un cuchillo, y filetearlas a lo largo, como si se tratase de un pescado. Estos filetes estarás cubiertos de un gel transparente, que es el que se debe de aplicar sobre la zona afectada. En algunos minutos, la piel lo absorberá.
Si no utilizas la hoja entera, puedes envolverla en plástico y guardarla en la nevera durante varios días.
El aloe tiene propiedades calmantes y descongestionantes. Podemos aplicarlo sobre quemaduras, ampollas o picaduras de insectos. También hidrata la piel y la mantiene flexible y suave.
Si no te apetece cuidar tú misma de la planta, en las tiendas existen multitud de cremas y geles que incluyen aloe vera en su composición. Asi dusfrutarás cómodamente de todos sus beneficios.

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